Archivo para la Categoría 'Mi familia y otros animales'

Fiebre

Hoy es un mal día, me han dado una muy mala noticia, siempre lo es una muerte y más cuando se trata de alguien tan joven, cuando es algo tan inesperado, cuando te das cuenta de que hace mucho tiempo que no recuerdas a una persona y de sopetón te lo recuerdan con la peor de las noticas que se puede dar. Más tarde llamaré a su padre y tendré que decirle que no sé que decir, que debe de ser una putada sobre humana sobrevivir a los propios hijos, algo que ahora que soy padre empiezo a comprender en su verdadera dimensión.

La pequeñaja tiene fiebre y está toda blandita y quejica, cuando llora no lo hace con su tono imperativo habitual sino que se la nota dolorida, sabe que no está bien y no lo comprende, quiere que la abraces, que le quites el dolor, que la hagas sentir segura, te mira y te sonríe con las mejillas sonrosadas por la temperatura y los ojos llorosos, tú eres su papá y puedes hacerlo todo, igual que haces desaparecer el mando a distancia de su alcance puedes hacer desaparecer el malestar que siente, tragarte su fiebre y hacerla sentir bien, pero no puedes, y eso es lo que más te duele.

Comparte esta entrada:
  • email
  • Print
  • Meneame
  • RSS
  • del.icio.us
  • Twitter
  • Facebook
  • MySpace
  • Technorati
  • LinkedIn

Varios (de vuelta de Madrid)

Ya hemos vuelto de unos días que hemos pasado en Madrid, en realidad volvimos hace ya 2 días, pero cuando la molicie ataca el tiempo parece que no pasa, y el caso es que pasa volando, nuestra semana de vacaciones de Noviembre (una costumbre que la niña y yo llevamos institucionalizando desde hace ya unos años) ha pasado ya por su Ecuador, y aún nos quedan demasiadas cosas por hacer, demasiado poco tiempo para hacerlas y demasiadas pocas ganas de hacerlas.

Durante nuestra estancia, hemos podido dejar que mi madre se escandalice por la pocqa fruta que comemos, lo poco que nos abrigamos y todas esas tragedias que acechan a las madres, incluso aquellas cuyos “niños” hace ya tiempo que se han adentrado en la treintena, es un alivio pensar que toda esa sobreprotección va a ser canalizada sobre su futura nieta (lo siento Chloe, te ha tocado :P). Aparte de para la famili apenas hemos tenido tiempo para más cosas, eso si, como siempre hemos sacado un ratillo para ver a la Io, y también como siempre nos ha sabido a poquísimo, por más que aplicáramos la máxima: “life is short, talk fast” pero, si, es una lástima vivir tan lejos. Y el que también vive lejos, y encima es extremadamente remolón para coger el puente aéreo es “El Retiro” otra de nuestras citas obligadas madrileñas, el domingo pudiemos verlo en su máxima efervescencia, todo llenos de niños, de todos los colores, con lazos y sin lazos, boquiabiertos mirando los espectáculos de marionetas o los payasos, lo cierto es que en mi catarsis particular que conlleva aquello de ser un futuro padre, he pasado de mascullar “jodíos críos” a imaginarnos paseando a “Chlowy” por El Retiro en su flamante carrito (regalo de los abuelos de Madrid) y me aparecía una sonrisa la mar de tonta en la cara.

Mención aparte depara la sección de ropa para bebés del H&M, que le den mucho a Roberto Cavalli.

La vuelta a Barcelona incluyó una paellita con la “suegri” (que es como las navajas suizas, “suegri” y chofer, todo en uno :P) en el puerto, mirando la playa y el color azul extraño que el mar adquiere en invierno, con lo que dejamos un poco de echar de menos “El Retiro” y Madrid.

Y ahora a intentar aprovechar lo que queda de semana, tampoco tenemos grandes planes, disfrutar del placer de hacer lo que queramos, que irónicamente muchas veces consiste en no hacer nada, y el sábado darnos un homenaje en la Fonda Europa, que igual hasta pedimos que nos saquen el carro de los postres.

PD: ¿que el Rey ha dicho qué??????? ¿Que se separan los Marichalar??????

Comparte esta entrada:
  • email
  • Print
  • Meneame
  • RSS
  • del.icio.us
  • Twitter
  • Facebook
  • MySpace
  • Technorati
  • LinkedIn

Momentos felices

Domingo por la tarde, caía un solete magnífico de esos que puedes andar en manga corta sin pasar ni frío ni calor, acbábamos de comer con la suegri y estábamos los 3 en el patio, todavía con un poco de puntillo del vino de la comida, se juntaron los 3 bichos, la pepeta, la patu y el moe y empezaron a hacer de las suyas.
Se nos pasó el tiempo vilando viéndolos jugar, la tortuga a los suyo, recorriendo el patio de punta a punta e, inasequible al desaliento, escalando cuanto obstáculo se le pusera por delante, el gato a sus anchas, oliéndolo todo, comiendo cuanta planta estuviera a su alcance y tomando el sol encima de la casa de la toruga. Mientras tanto la patu daba brincos, corría de un lado a otro y persegía un improvisado juguete que le hicimos con unos calcetines, se echaba de menos verla yan juguetona y tan feliz, le han quitado el ojo de repuesto pero ha ganado esa vitalidad y alegría que la convertían en uno de los bichejos más adorables del mundo.
Y así “xino-xano” pasó la tarde, disfrutando de ese trocito de cielo que tenemos encima de casa y recordando por qué a pesar de las (puñeteras) escaleras, de la hipoteca, de que parezca que sea imposible (que lo es) tenerla completamente limpia, todo ello nos merece la pena.

Comparte esta entrada:
  • email
  • Print
  • Meneame
  • RSS
  • del.icio.us
  • Twitter
  • Facebook
  • MySpace
  • Technorati
  • LinkedIn



Switch to our mobile site