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idas de olla 5 Comentarios »Se preguntará usted, señor Gonsales, qué es lo que hay detrás de la puerta de la habitación 101. Durante las últimas semanas ha sido sometido a todo tipo de maltratos, si, llamémoslo por su nombre, a torturas, fÃsicas y psicológicas… tome, lÃmpiese, no sé ha dado usted cuenta pero de su nariz cuelga una mezcla de moco y sangre que a mà personalmente me da bastante asco.
Paro entre paliza y paliza, en las noches de vigilia obligada siempre habÃa alguien que le decÃa. “le parece demasiado? señor Gonsales, no se preocupe, esto no es nada, ya verá lo que es bueno cuando lo envÃen a la habitación 101″ Pues si, señor Gonsales, todo el tratamiento al que ha sido sometido hasta ahora tenÃa un único objetivo, ablandarle, dejarle a usted psicológicamente preparado para cuando lo traigan a la habitación 101.
Qué hay en la habitación 101? eso sólo lo sabe usted, el contenido de esta habitación es diferente para cada uno, lo que se pretende es doblegar su voluntad y este objetivo lo conseguimos por medio de aquello a lo que usted puede tener un temor más irracional, cada ser humano es un mundo, por más que hayamos intentado uniformizar a todas las personas, su aspecto, su manera de pensar, su ideales, los temores son algo muy Ãntimo de cada uno, y en cierto modo es algo que nos beneficia, asà nadie conoce a lo que se enfrenta antes de entrar en la habitación 101, muchas veces uno desconoce aquello que más teme, es posible que incluso se trate de algo que aún no ha experimentado.
Han pasado ya más 20 años desde que se puso en marcha esta habitación, al principio se trataba simplemente de una tortura más refinada, habrá oÃdo historias de ratas en una jaula o cosas similares, burdas, muy burdas, le pondré un ejemplo para que sepa a que se enfrenta, el caso de un colega suyo, llamémosle A.
El señor A. tenÃa mucho miedo de la opinión de los demás, trataba de agradar a todos, cuando es bien sabido que se trata de algo imposible, lo que tenÃa es una inseguridad latente muy pronunciada, y sobre todo un mal concepto de si mismo. Durante las semanas de pretratamiento al señor A. se le reforzó esta falta de confianza. Después, ya en la habitación 101 se le sometió a un desdoblamiento de la personalidad, de manera que se pudo sentar en una mesa, delante de si mismo y su alter ego le expuso lo que opinaba del señor A. sin ahorrarse un solo detalle desagradable, ahondando en aquellas cuestiones de las que más pudiera avergonzarse.
Para usted, Señor Gonsales, tenemos preparado algo muy especial, usted va a estar condenado a estar en un lugar que no soportará en el que le gusté o no usted deberá permanecer durante un periodo de tiempo no inferior a los 30 años, usted no dispondrá de iniciativa propia y se limitará a hacer lo que otro ha pensado en su lugar, tendrá que fingir interés por temas que no le interesan y llevarse bien con gente a la que usted despreciará. Pierda toda esperanza por alcanzar ninguno de sus sueños de juventud. Cuando esta tortura finalice usted será una persona muy distinta de la que es, no lo dude. Su condena, señor Gonsales se llama trabajo.
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