Leo que la RAE ha incluído una nueva remesa de palabras en su diccionario (4618 palabras van ya desde 2004) yo, que no soy muy amigo de los acedemicismos, soy más de pensar que la lengua es de los que la hablan (correcta e incorrectamente, aquí si que veo sentido a que haya unos “supertacañones” que dicten el canon) más que a unos señores sentados en unos sillones con nombre de letra, vale lo reconozco ¿cómo voy a dar respetabilidad a una institución que tenga a Luis María Ansón entre sus miembros?
El caso es que hay algunas de las palabras introducidas, que los internautas y usuarios de ordenadores nos serán de gran utilidad, ya que ahora podermos maximizar o minimizar ventanas, decargar archivos o cabrearnos cuando se nos cuelgue el ordenador, ¿cómo carallo nos las apañábamos antes?
También se incorporan expresiones coloquiales, muchas de las cuales, gracias a la rauda velocidad de reacción de los señores de la RAE, irán directamente al saco de los términos en desuso, entre ellas paganini (el que paga), ser un neura, perder aceite (extraordinaria muestra de la homofobia cuartelera “typical spanish”) o rebotarse por algo.
También otro clásico de los neologismos, expresiones en otras lenguas, que todo el mundo utiliza que se incorporan con una grafía que nadie utiliza, antes teníamos por ejemplo güisqui o cederón, ahora tenemos también nocaut (supongo que por “knock out” o sea, el K.O. de toda la vida) o bluyín (por “blue jean”)
Eso si, tengo que agradecerle profundamente a la emérita institución, que limpia, fija y da esplendor que por fin haya reconocido una de mis palabras preferida: aeromoza
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