Archivo para la Categoría 'cosas serias, y por tanto poco relevantes...'

Pequeños momentos de esos que te salvan el día

En el supermercado del barrio:

- Ponme un poco de queso Carrefour.
- De ese no tenemos, tendrás que comparlo en el Carrefour, ¿no?
- ¿Cómo que no? ¡si lo tienes ahí!
- ¿Dónde?
- Si hombre, ese que parece que le ha salido moho.

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Con la tele de fondo…

Esta mañana, mientras el “txabalote” de Bricomanía montaba una chimenea, aquí servidor vaciaba el lavavajillas y lo volvía a llenar, tardamos el mismo tiempo, mientras él empezaba a poner el primer ladrillo yo sacaba la primera cucharilla, y yo metía las tijeras de la pizza de ayer mientras él le daba los últimos retoques al “pladur”.

Definitivamente era cierto, los vascos son una raza superior.

(vemos demasiado a menudo “People and Arts”)

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14 de Febrero, San Valentín

En años anteriores al hablar del día de hoy intenté, de una manera más o menos efectiva mostrar el aprecio que tengo hacia esta fiesta, es decir… ninguno. Ahora vendría la perorata de todos los años sobre que es una fiesta inventada, como tantas, por los comerciantes, bla, bla, bla, que por qué este día si y mañana no y todas esas cosas.

Por supuesto cada cual en ejercicio de su libre albedrío debería de poder elegir su manera preferida de edulcorar su vida de la manera que estime más oportuna. Esto viene a cuento después de leer que en Arabia Saudí, la Mutawa (policía religiosa) en su afán de cercenar la libertad de sus conciudadanos hasta en los aspectos más absurdos de sus vidas ha decidido hacer cumplir la prohibición de celebrar esta fiesta por el medio de vigilar a los floristas y prohibirles vender flores rojas, la “Comisión para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio” es la encargada de esta vigilancia. Mientras tanto las rosas rojas alcanzan precios de escándalo en el mercado negro.

A uno le entra un cierto sentimiento de culpa al no hacer uso de la libertad de ser absurdo, me jode sentirme obligado a demostrarle a la niña lo mucho que la quiero simplemente porque toca, pero no quiero imaginarme lo que me jodería no poder demostrárselo simplemente porque un “iman” lo considera inmoral.

Niña, tú sabes que te quiero ¿lo celebrarmos mañana?

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