Una de las pocas ventajas de vivir en la periferia y trabajar en Barcelona y además no tener coche es el poder “disfrutar” de casi 2 horas diarias que dedicar a uno mismo, cómo no soy muy dado a la introspección y las vidas de los demás no me llaman demasiado la atención, últimamente estaba aprovechando los viajes en cercanías para despachar los excedentes de series pendientes de ver en la pantalla de mi teléfono (320×240 pixels no es que sean para tirar cohetes pero la calidad es bastante pasable, hasta se pueden ver subtítulos) pero últimamente estoy casi al día de la mayoría de las series y por otra parte desde que nos hemos comprado la tele grandota, ver las series que me gustan en formato tan reducido parece como mezclar un Ribera del Duero con gaseosa (si, estoy pensando en ti, Sookie Stackhouse)
Y cómo no hay mal que por bien no venga aprovecho para retomar un viejo hábito que para mi vergüenza tenía muy abandonado cómo es la lectura, así en un par de meses he devorado cuanto libro ha pasado por mis manos, entre ellos y por orden cronológico los siguientes:
- La soledad de los números primos – Paolo Giordano
- Sputnik, mi amor – Haruki Murakami
- Los objetos nos llaman – Juan José Millás
- Terrorista – John Updike
- Millenium I, II y III - Stieg Larsson (me da pereza escribir el nombre completo de los 3 libros)
Ahora estoy con Los detectives salvajes de Roberto Bolaño que me había reglado mi hermana las pasadas navidades, me he dado cuenta de que hace unos años lo cogí de la biblioteca, lo empecé a leer y lo tuve que devolver porque se me pasaba el plazo, ‘pero esta vez voy a buen ritmo y no creo que llegue al fin de semana, el único “problema” es que me voy a quedar sin material de lectura y estamos muy lejos de las navidades o Sant Jordi para justificar gastos, así que tendré que ir a la biblioteca, cómo en los viejos tiempos :)


Últimos Comentarios