Ya hemos vuelto de unos días que hemos pasado en Madrid, en realidad volvimos hace ya 2 días, pero cuando la molicie ataca el tiempo parece que no pasa, y el caso es que pasa volando, nuestra semana de vacaciones de Noviembre (una costumbre que la niña y yo llevamos institucionalizando desde hace ya unos años) ha pasado ya por su Ecuador, y aún nos quedan demasiadas cosas por hacer, demasiado poco tiempo para hacerlas y demasiadas pocas ganas de hacerlas.
Durante nuestra estancia, hemos podido dejar que mi madre se escandalice por la pocqa fruta que comemos, lo poco que nos abrigamos y todas esas tragedias que acechan a las madres, incluso aquellas cuyos “niños” hace ya tiempo que se han adentrado en la treintena, es un alivio pensar que toda esa sobreprotección va a ser canalizada sobre su futura nieta (lo siento Chloe, te ha tocado
). Aparte de para la famili apenas hemos tenido tiempo para más cosas, eso si, como siempre hemos sacado un ratillo para ver a la Io, y también como siempre nos ha sabido a poquísimo, por más que aplicáramos la máxima: “life is short, talk fast” pero, si, es una lástima vivir tan lejos. Y el que también vive lejos, y encima es extremadamente remolón para coger el puente aéreo es “El Retiro” otra de nuestras citas obligadas madrileñas, el domingo pudiemos verlo en su máxima efervescencia, todo llenos de niños, de todos los colores, con lazos y sin lazos, boquiabiertos mirando los espectáculos de marionetas o los payasos, lo cierto es que en mi catarsis particular que conlleva aquello de ser un futuro padre, he pasado de mascullar “jodíos críos” a imaginarnos paseando a “Chlowy” por El Retiro en su flamante carrito (regalo de los abuelos de Madrid) y me aparecía una sonrisa la mar de tonta en la cara.
Mención aparte depara la sección de ropa para bebés del H&M, que le den mucho a Roberto Cavalli.
La vuelta a Barcelona incluyó una paellita con la “suegri” (que es como las navajas suizas, “suegri” y chofer, todo en uno
) en el puerto, mirando la playa y el color azul extraño que el mar adquiere en invierno, con lo que dejamos un poco de echar de menos “El Retiro” y Madrid.
Y ahora a intentar aprovechar lo que queda de semana, tampoco tenemos grandes planes, disfrutar del placer de hacer lo que queramos, que irónicamente muchas veces consiste en no hacer nada, y el sábado darnos un homenaje en la Fonda Europa, que igual hasta pedimos que nos saquen el carro de los postres.
PD: ¿que el Rey ha dicho qué??????? ¿Que se separan los Marichalar??????
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