No, no se trata de pisarle el post que ha escrito hoy la Io en ytuquemiras, pero por lo visto no todo es ficción y nuestras calles están llenas de gente en apariencia normal y corriente que sin embargo alberga cualidades extraordinarias.

Todo eso viene a cuento de comentarios que he escuchado sobre la, no por repetida hasta la saciedad menos nauseabunda, escena del “bakala hijoputa” de Barcelona, centrándose en el tercer personaje de la misma, no en el excremento de la sociedad ni en la pobre chavala que ha sufrido las consecuencias de su odio, su frustración y su mal beber, sino en el chico que se limita a ponerse los cascos y a mirar para otro lado, actitud cobarde, no cabe duda, pero el miedo es libre, y cobardes, somos unos cuantos.

Entre otras cosas, he llegado a escuchar en una tertulia radiofónica que incurrió en un delito de omisión de socorro, tendría cojones que el agresor saliera de rositas y el marrón le cayera al cobarde. Creo que para empezar, muchos de los tertulianos, lo más parecido que han visto en su vida a uno de estos especímenes, su manera de actuar y sus reacciones es el “Neng” de Buenafuente, seguramente si supieran como las gasta esta gentuza no andarían dando lecciones de valentía tan alegremente.

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