Esta mañana al despertarme he sentido un extraño cosquilleo que me ha recorrido todo el cuerpo, tras desperezarme empecé a comprender de qué se trataba… en efecto, habíamos echado a los euromillones y no habíamos comprobado si nos había tocado, o sea, que perfectamente podríamos ser “muchimillonarios” y nosotros llevando una vida normal como dos hipotecados cualesquiera, con la de reformas que quedan que hacer todavía en esta casa y aún con cristales de una sola hoja, y aún sin tele de plasma, con esto se demuestra que en el fondo somos campechanos cual monarca y no nos va a cambiar ni la fama ni el dinero.

Es más, 130 millones es incluso demasiado dinero, uno puede repartir entre sus seres queridos de manera que nunca vuelvan a pasar penurias económicas y aún así la fortuna se conservaría casi intacta, y tampoco se trata de empezar gastos ostentoss, nosotros no seríamos ricos de esos que se dedican a presumir de ello, seríamos de aquellos que la gente que lo supiera diría: “pues ahí dónde los ves, tan normales y tan sencillos, estan montados en el dolar” pero no lo dirían porque nos cuidaríamos muy mucho de que se sepa, porque se despertaría la envidia y la codicia de los demás y además no podríamos salir a la calle sin guardaespaldas. Vamos, que con 130 millones en el bolsillo lo primero que se le ocurre a uno es cómo cojones gastárselos sin que se note demasiado, con lo que la cosa pierde bastante de su chiste.

Con el boleto en la mano voy a comprobar los resultados, nada, el hormigueo era en mi estómago, no en todo mi cuerpo, y se debía al hambre, uno de los premiados (al que le han tocado 1o millones ya que eran 13 a repartir) vive en un pueblo cercano al nuestro, vamos que si como me hubiera quedado dormido en el tren, cosa que sucede muy a menudo, y me hubiera pasado 2 estaciones, cosa que tampoco sería la primera vez que me ocurre, habría podido ir a dar un paseo hasta coger el tren de vuelta, que no pasa hasta pasada media hora, e igual para hacer tiempo me habría acercado a una administración de lotería y hubiera echado un boleto, quién sabe, habría estado mucho más cerca, sólo me habría faltado acertar los 7 números, que el caso es que esta vez hemos fallado los 7, es que ni uno hemos acertado, cosa que no es tan improbable como acertar los 7 pero no deja de tener su mérito.

Casi mejor, 130 millones, lo pienso y me entra vértigo.

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