Archivo Mensual para Agosto, 2007

Eye Toy

O dicho en castizo “ahí toy” así es como se llama un “juego” que compramos para la play y que sirve para hacer gimnasia (vale, el propósito es absurdo, pero era un cheque de regalo que nos regalaron estas navidades, no sabíamos que comprar, la Fnac lo admitía… en fin, que os voy a contar)

El caso es que de un tiempo a esta parte me he decidido a ponerme en forma, o sea, a adelgazar, no es que mi imagen no me preocupe sino que mi pereza es superior a mi vanidad, y ya puestos a hablar de pecados de gula tampoco estoy manco (nota mental: la lujuria también es de mis preferidos pero uno no debería de hacer caso a cualquier cosa escrita en un libro) El empujón definitivo para mi decisión de perder unos cuantos kilos (al menos 7, ya han caido 2, pero antes del verano eran 4) es que los años no pasan en balde y me está empezando a clarear la coronilla, y eso si que no hay gimnasia que lo pare, y lo cierto es que si hay que quedarse calvo uno lo asumirá con dignidad, pero paso de ser un “gordito calvo”

Empecé a salir a correr por las mañanas, pero tras algún que otro madrugón y tras tener que recoger un par de veces mis pulmones del suelo he llegado a una conclusión: correr es de cobardes. Lo siguiente que se me ocurrió ha sido desempolvar la camarita y ya de paso la “play”

La idea es sencilla, tú te pones delante de la cámaraesta capta tu silueta y así apareces en la pantalla haciendo los ejercicios mientras una chica  cibernética te va ayudando. La rutina empieza con un calentamiento, la “cyborg” realiza gráciles movimientos de tai-chi mientras yo puedo verme en la pantalla de televisión imitándola con la elegancia de un fardo de patatas (nota mental: podría ser peor, imagínatelo si tuvieras una tele de alta definición)

Tras el calentamiento viene un jueguecito en teoría divertido que consiste en matar unas pelotitas azules con las que sumas puntos al tiempo que debes de esquivar otras pelotas rojas que te los restan, parecía fácil, si, y empieza dándoseme bien, pero es un juego de velocidad progresiva y las bolas rojas cada vez van más rápidas, lo cual se une a que yo sudo cada vez más como un gorrino, cada vez que te da una bola roja suena una especie de “meeeeec” y por momentos se oyen tantos bocinazos que la cosa empieza a parecer el tráfico en hora punta, la chica cibernética me dice de vez en cuando cosas tales como: “no te preocupes puedes hacerlo mejor” o  “no pasa nada, tú sigue intentándolo” mientras yo por dentro no paro de pensar: “dios mío, que se termine de una vez este puto infierno” cuando se termina el ejercicio, la buenrrollista monitora cibernética me dice más o menos literalmente: “pero bueno, a qué viene esa cara, no te preocupes, la próxima vez los harás mejor”, el caso es que uno tiene sus nociones de la inteligencia artificial, pero es la primera vez que veo una muestra semejante de “condescendencia digital”.

Eso si, el siguiente juego era de “kickboxing” y consistía en matar unas pelotitas amarillas a base de puñetazos y patadas y el caso es que después de la mala leche que llevaba acumulada me lié a meter hostias y saqué una puntuación altísima, la chica me dijo que lo había hecho estupéndamente, que yo era el mejor y que nadie lo había hecho nunca tan bien como yo, pero,  ¿puede uno fiarse de una mujer (aunque sea cibernética) cuando te dice esas cosas?

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Crisis inmobiliaria

Si es que hay que ver que despreocupado e inconsciente soy, todo el verano con una crisis financiera en ciernes y yo tan pancho, que si empanada por aquí, que si crema de orujo por allá y mientras tanto los bancos en los EEUU quebrándose como juncos cimbreados por el viento.

Por estos pagos hace ya tiempo que se escucha el “runrrún” de que algo no termina de estar bien del todo, los pisos a unos precios intraables, los que tienen un piso lo compraron a un precio muy alto que se pudieron nos pudimos permitir en gran parte gracias a unos tipos de interés bajos y de repente los tipos empiezan a subir y se jode el invento.

¿Y quién tiene la culpa de esto? pues el señor “Jean Claude Trinquet” presidente del Banco Central Europeo, empeñado en bajar la inflación como sea, y eso como sea lo pagamos todos los españolitos europeitos de nuestro bolsillo, como todo, vamos. Porque el señor Trichet será muy listo y sabrá mucho de economía, pero la solución es de cajón, los tipos altos hacen que a la población, mayoritariamente endeudada, le costará más pagar sus deudas y por tanto no le quedará otra que ahorrar, y para los ahorradores también es mejor ya que les darán más por su dinero, en otras palabras, estamos puteados por nuestro bien. Y algo parecido sucede con esa panacea llamada “moderación salarial” y que la patronal tampoco deja de pedir, también por nuestro bien, si la gente ganara más dinero se lo gastarían, y entonces subirían los precios, inflación alta!!!!! la catástrofe!!!!! (ejem si hay algún economista en la sala que por favor me perdone mi análisis de la señorita Pepis)

Y como Trichet aprieta pero no ahoga, todos tan contentos, por el momento pueden seguir exprimiendo el limón, que aún le queda zumo, aunque poco. Yo estoy acojonado, no vaya a a ser que el banco al que le debo del dinero quiebre y no tenga a quién pagarle el recibo cada mes

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El final del verano

Puesta del sol desde Menduiña

Pues si, el título de este post coincide con el de una canción de “El Dúo Dinámico” aunque en este caso los que partimos al final del verano somos el “dúo perreante” que hemos formado la niña y yo.

La foto que lo ilustra no sólo la he elegido por ser bonita sino porque simboliza un poco lo que quiero expresar en estos momentos, igual que en estos días en Galicia hemos podido disfrutar de puestas del sol como la presente, que marcaban el final de un día y con ello una hoja más arrancada en el calendario de nuestras vacaciones. Este verano ha sido muy diferente a los anteriores que hemos pasado juntos y seguramente también lo será a los siguientes, creo que la niña lo ha explicado perfectamente.

Como avisándonos de que la cosa ha terminado y hay que volver a la rutina, Barcelona nos ha recibido con lluvia y frío, y en el trabajo unos cuantos correos electrónicos marcados con banderita roja, pero contrariamente a lo que podría pensarse esta vez no he sufrido la tradicional depresión postvacacional, quizás porque han sido casi 20 días seguidos lejos del lugar dónde hemos decidido plantar nuestras raíces, cada vez más sólidas, y echábamos de menos estar en una casa que no por ser familiar deja de ser ajena. Supongo que el efecto de pasará pronto y pronto volveré a ir al trabajo con el cabreo en lugar de la mirada perdida que hoy adornaba mi rostro, yo me he tomado el que hoy el tren haya funcionado con anormal puntualidad como un presagio de que a partir de ahora todo marchará bien, es posible que esto también cambie (la puntualidad, no lo que ésta presagia) así como nuestro gato convertido en “mimosín” volverá a ser un felino borde-adolescente, cuando todo esto pase será el momento de cambiar, mientras tanto perdonad mi sonrisa.

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