Veo que en este blog, hay una sección que mi falta de vergüenza me impide borrar, se trata de la categoría “Poesía” a la que tengo cierto cariño aunque no lo parezca y no la cuide, ya que hace casi 2 años que no hay una entrada.
Y es que por jodido que resulte cuando más he tenido yo el cuerpo preparado para poesías es cuando andaba con la moral maltrecha y sufriendo (por mujeres, claro, ¿se puede sufrir por otra cosa? :P) quizás sea que el mejor vino sale de las uvas de las vides más retorcidas o simplemente que el dolor me hace olvidarme del pudor, pero el caso es que muchas de las cosas que llamo poesías que menos me avergüenzan tienen su fuente en un ShAkEr hecho pedacitos. También puede venir mi musa agarrada de la mano ya no del desgarro sino de la pasión (desgarrada o no)
Quizás sea que hace ya 2 años que la pasión no es la del principio, quizás lo nuestro ya no es poesía sino prosa, al menos espero que estemos lejos del género literario conocido como “catálogo del carrefour”, y no sale poesía de la sencilla placidez de la felicidad, quizás sea eso.
Pero ayer al volver a casa, después del enésimo viaje en pocas semanas, de sufrir enésimamente por la ausencia y de un reencuentro que no fue enésimo, vivimos un momento que no dudaría en calificar de poesía, puedo recordar sus ojos brillantes, la sonrisa boba en mi cara y la niña girando en el aire por mi abrazo de oso, no tengo dudas de que fue poesía aunque no quiero ni puedo ponerle palabras al momento.
yo también creo que fue poesía… te quiero.
Que los hombres también haceis “de sufrí”, eh?
Claro que si, toya, pero por lo que a mí respecta yo a los hombres no los sufro, sino que los sobrellevo