Éxito
idas de olla 26-Marzo-2007Desde el rincón le miraba la presencia inquietante de la fuente “Zen”, ella se empeñó en comprarla y él accedió, a ella por lo visto le tranquilizaba el reguero sin fin de agua escurriéndose por la losa de imitación de piedra pero a él le ponÃa nervioso el chapoteo del agua reciclada cayendo sobre la espuma que ella misma dejaba, no se deshacÃa del artefacto porque era el único recuerdo de ella que le quedaba pero apretaba la espalda contra el sofá intentando evitar su influencia maléfica, algún dÃa reunirÃa fuerzas para poder llevarla al vertedero.
Echó la mete atrás y recordó los dÃas en los que ella todavÃa no estaba en su vida aunque si en su mente, él sólo intentaba hacerse notar para atraer su atención pero ella estaba demasiado ocupada intentando alimentar su ego desmesurado, él era un proyecto de artista, una suerte de artista renacentista venido a menos capaz de lograr la más absoluta mediocridad en cualquier disciplina que se propusiera, este hecho no le resultaba ajeno a ella para quién hubiera sido absolutamente insignificante si alguna vez se hubiera detenido a fijarse en él, el mientras tanto la amaba platónicamente si bien su amor rendÃa más homenaje a Onán que al discÃpulo de Sócrates.
Él era plenamente consciente del patetismo de su situación asà que empezó una carrera como monologuista en la que su principal fuente de material era él mismo, sus problemas con las mujeres, con las drogas, más bien con sus problemas para conseguir dinero para poder costeárselas y con la vida en general. Y el caso es que tuvo éxito, hacÃa un monólogo de como pedÃa un crédito para poder costearse sus vicios y llenaba la sala, lo hacÃa sobre el gatillazo de la noche anterior y salÃa en la portada de “El PaÃs de las Tentaciones”. Humor iconoclasta, decÃan, y él no podÃa sustraerse de aquello, cuanto más revolvÃa en sus miserias más popular se hacÃa, terminó saliendo como fijo en el programa de Sardá.
Mientras tanto apareció ella en su vida, a él no le iban nada mal las cosas y ella se arrimó a él como si fuera un billete de 500 euros, ella era guapa y él famoso, eran la pareja de moda y a quién no podÃan impresionar con su éxito siempre podÃan hacerlo a base de rayas de coca regaladas.
Con la fama intentó desarrollar sus posibilidades, abandonar la autoflagelación y hacer un “humor inteligente” al estilo inglés, en lo que fracasó estrepitósamente, intentaba ser algo diferente pero consiguió ser diferente a lo que la gente, su público, le pedÃa. Su nuevo yo no tuvo éxito, pretender ser inteligente provocaba división de opiniones, habÃa a quienes les parecÃa pretencioso y a quienes simplemente les parecÃa patético, y asà poco a poco fue desapareciendo del candelero tan rápido como cuando apareció.
Se dio cuenta de que todo se habÃa desmoronado cuando se tuvo que ir un fin de semana a amenizar la inauguración de una discoteca de pueblo, el poco dinero que le dieron se lo gastó todo en coca, las copas las pagó con la tarjeta de crédito. A la vuelta ella se habÃa ido y no quedaba en su casa ninguna muestra de su paso por la misma, excepto la fuente Zen que fue lo único que no pudo guardar en su exigua maleta, se fue con su glamour de Barbie Superstar a iluminar el aura de alguna nueva estrella de temporada.
Pasó el tiempo y de él no se acordaban ni en los programas de “¿qué fue de…?” tuvo que vender la mayorÃa de sus cosas para ir sobreviviendo, le ayudaba alguno de los amigos de verdad que inopinadamente habÃa conservado desde sus comienzos en el mundillo, habÃa dejado todas las mierdas que habÃan dado sentido a su vida y poco a poco fue consiguiendo algunos bolos en pequeños locales en los que alguien lo recordaba todavÃa, si lo que le dio fama fue su falta de amor propio y el cultivo de su miseria ahora tenÃa cantidades industriales de ello, según para quién era un artista de culto.
De repente se produjo un momento “revival” y volvió a estar de moda ablar de él, en cÃrculos reducidos y exclusivos, la semana siguiente le habÃan llamado del programa de Buenafuente, tenÃa un mensaje en el constestador, era ella, lo echaba de menos… y ahà estaba él en casa, mirando la fuente Zen.
el 27-Marzo-2007 a las 9:42 am
Y a mi que las fuentes zen me hacen gracia, jajajajaja
Me gusta que hayas vuelto a escribir feo.
el 27-Marzo-2007 a las 9:50 am
Vale, ya va bien :)Je je je, tendré que ponerme yo con alguna de mis idas de olla, sientan muy bien