La semana pasada estuve hasta arriba de trabajo, y la verdad es que esta no tiene pinta de ser demasiado diferente.

Es que no es nada fácil gestionar el tiempo y establecer prioridades a la hora de afrontar las tareas pendientes, tengo el Outlook lleno de correos y tareas con una marca roja, pero qué queréis que os diga el tiempo es finito y yo no soy ni mucho menos omnipotente.

El diagrama de arriba indica una posible manera de dividir las tareas según su importancia y urgencia, quizás más pensando en directivos de empresa que en un simple “pringao” como servidor de ustedes, porque lo que es yo a la planeación planificación estratégica dedico bastante poco tiempo.

Según algunos las acciones a tomar en cada caso son las siguientes:
I. Importante y urgente: estas son las tareas que hay que priorizar.
II. Importante y no urgente: estas tareas se han de posponer.
III. Urgente y no importante: estas tareas se han de delegar.
IV. No urgente y no importante: estas tareas se han de descartar.

Todo muy bonito en teoría pero el asunto es que quién hizo esta división no ha tenido en cuenta los “bichos” con los que tengo que lidiar cada día (comerciales, JW, de esos que te caen tan bien ;) ) para los cuales cuando te piden algo siempre lo suyo es más urgente y más importante que haya existido nunca, creo que alguno de ellos tiene puesto como firma del correo electrónico “Esto es de suma importancia y urgencia” así que a uno no le queda otra opción que intentar simplificarlo todo y adoptar una estructura FIFO y hacer las cosas con tranquilidad sin empezar una cosa antes de terminar otra, intento vano, por otra parte, porque los “bichos” utilizan un arma poderosísima: el correo-electrónico-con-muchas-admiraciones-y-copia-a-todo-dios-incluido-tu-jefe, con lo cual la placidez Zen del FIFO y cada cosa a su tiempo se va a tomar por el culo.

También es interesante sopesar aquello de delegar, pero la última vez que se me pasó por la cabeza el moe me dijo: “¿pero de qué vas tío? ¡que yo soy un gato!” y es que siendo el último mono de la empesa muy grande tiene que ser la lámpara que les caiga a los jefes en la cabeza para que corra un poco el escalafón.

Y por último, sobre lo de descartar, también puede parecer interesant, pero recordemos lo expuesto anteriormente: no hay nada que no sea urgente y muchísimo menos que además no sea importante.

Y así están las cosas, afortunadamente las vacaciones de Semana Santa están al caer y esas si que son importantes y ni se me pasa por la cabeza posponerlas.

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