Ayer llegó una carta a mi nombre a casa de mis padres, mi madre la abrió “sin querer” y vio que era de una empresa de gestión de impagados que me reclamaba una cantidad que supuestamente les debo.
Como la imaginación de una madre cuando se trata de sus hijos puede ser desbordante supongo que se imaginó un escenario en el que su hijo había caído en el infierno de las drogas y las deudas de juego, con matones amenazando con romper piernas o con comprar zapatos de hormigón. Así que me llamó toda preocupada, afortunadamente pude tranquilizarla.
La explicación de todo se remonta a finales del 2003, fecha en que teníamos nuestros dineros (más bien la ausencia de los mismos) en una conocida entidad financiera madrileña y decidimos cambiarlos a otra conocida entidad financiera catalana, por aquel entonces vivíamos en Madrid (esto lo digo para ubicar correctamente la situación en el espacio-tiempo) también tenía por entonces una tarjeta de crédito de mi empresa de una conocida entidad financiera cántabra cuyos recibos debían de cambiar la cuenta en la que estaban domiciliados.
La cuestión es que se ve que quien tuvo que hacer el cambio no lo hizo lo suficientemente rápido de manera que hubo un recibo que se pasó a la entidad madrileña cuando ya habíamos cancelado nuestra cuenta con ellos, por lo cual el recibo fue devuelto, circunstancia que nosotros no advertimos.
2 Años más tarde también había cambiado nuestra situación en el espacio de manera que nos situamos en Barcelona en el 2005 cuando me llaman los financieros de mi curro y me dicen que les han llamado de la entidad cántabra para reclamarles el recibo que les debíamos, no hay problema dije yo optimista, os digo la cuenta a la que debéis de pasar el recibo y asunto arreglado, pues si hay problema ya que la cuenta debe ser cancelada en metálico y por lo visto en la oficina de Madrid dónde tenía la deuda, cómo la distancia en el espacio era insalvable, me dijeron que podía enviarles un giro postal por la cantidad adeudada, cosa que hicimos y nos dispusimos a comer perdices…
Hasta 2 años más tarde que me llega la carta amenazadora anteriormente citada e que se me reclama dicha cantidad, ahora la cuestión es: hay alguien que guarde un resguardo de un giro postal efectuado hace 2 años? la respuesta es sencilla: si!!!!! la niña!!!!! Así que los cobradores tendrán que guardar los fracs en el ropero por lo menos durante un par de añitos más.

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