Pues al final sigue en la carcel, en chirona, en el talego, a la sombra…
Y en supina paranoia mi yo más visceral desea profundamente que se pudra en la carcel y que el gotero que le pongan en el brazo alargue su vida de manera lo más precaria posible, y no es (sólo) por venganza sino porque el que un tipo sanguinario que hizo de la violencia hacia los demás su manera de expresar sus opiniones termine defendiendo su egoismo (porque el tío no se está matando por la libertad de Euskal Herría sino para poder salir de la trena) practicando la tortura consigo mismo, no me negaréis que la cosa no destila justicia poética. Mi yo racional se plantea más dudas.
Se dice jugando al tute que “carta sobre la mesa pesa”, así que si lo han dicho los jueces poco hay que añadir, por más que cada vez que en este pais un juez tome una resolución se diga a modo de mantra yo respeto las decisiones judiciales para añadir luego un pero y una lista de objeciones que ponen muy en duda el respeto anteriormente manifestado. Pero no debemos de sorprendernos, al cadaver de Montesquieu ya lo han enterrado unas cuantas veces.
Así que dejadme decir que a mí las decisiones del poder judicial me merecen el mismo respeto que las del ejecutivo y el legislativo, es decir más bien poco , aunque algunas veces, como ésta, estoy de acuerdo con las mismas.
Porque yo entiendo que cuando se mete a una persona en la cárcel, el estado, además de tener la obligación de mantenerlo recluído y evitar que se escape también tiene la obligación de intentar garantizar su seguridad, el castigo es la privación de libertad y no otro, De Juana no está enfermo por estar en la cárcel ni dejará de estarlo por el simple motivo de salir de la misma, lo está porque no le sale de los cojones comer, circunstancia que se debe únicamente a su voluntad. Es más, no veo por qué ha de ser alimentado forzosamente y así censurar su estúpido modo de reivindicar sus pretensiones.
De hecho su protesta se debe al hecho de haber sido condenado según él injustamente, dicha condena no es firme pero el hecho de salir de la cárcel no desestimará la condena sino que se tratará de una manera más benévola de cumplir la misma, así que si sale y la cumple en su casa, con la lógica en la mano no tendrá tampoco demasiado motivo para cesar su huela de hambre, pero vamos, que hablamos de un terrorista, alguien en cuya cabeza la lógica ni está ni se le espera.

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