… la que me dio mi madre, basada en la jodida moral judeocristiana y eso de tener que callarse uno lo que piensa para no ofender, sobre todo cuando se trata de alguien mayor.
Hace unos días una “secre” de mi curro separada de mi cubículo por un simple panel de contrachapado me preguntó que si me importaba que pusiera música y yo, educado y modosito como soy le dije que en absoluto.
En mala ahora, desde entonces me tortura con una mezcla inimaginable de música, por ejemplo, ahora suena “Anduriña” de Juan Pardo, y yo callado y sufriendo en silencio.
Ya que hablo de silencio y de trabajo, por cierto, pido un minuto de silencio por mí, hoy es el primer viernes desde el verano que me toca currar por la tarde :((((

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