Esta mañana el hombre del tiempo anunciaba lluvia en Barcelona, así que al salir de casa me hice con un paraguas (ShAk pensaba: esta vez no me pillarás, lluvia traidora!!!9
Cuando bajé del tren chispeaba un poco así que abrí mi paraguas para protegerme. Desde el tren hasta mi curro hay un paseillo de unos 20 minutillos que yo hice feliz como una lombriz escuchando la radio, hasta tuve tiempo de comprarme un libro de esos de colección en un kiosko. Cuando llegué a mi curro, justo cuando estaba a punto de cruzar mi último paso de cebra me di cuenta de varias cosas, la primera de ellas es que nadie llevaba paraguas, la segunda que no llovía, incluso lucía un poco el sol. Me pareció percibir que el tío friki que cruzó Barcelona protegido por un paraguas de una lluvia imaginaria había generado cierta espectación entre los que me rodeaban en aquel paso de cebra, nunca he deseado tanto que un semáforo se pusiera en verde (en verde para los peatones, se entiende), y a pesar de mi aplomo es más que probable que fuera bastante perceptible mi sonrojo.
Ahora sin embargo está lloviendo a cántaros, supongo que por coherencia y por mantener el equilibrio cósmico debería de dejarme el paraguas y empaparme… como un gilipollas.

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