Aquí estoy, todavía renqueante de el dolor de espalda que me ha tenido en el dique seco este fin de semana y empezando a incubar un catarrazo de proporciones bíblicas, pero yo aquí estoy, capeando el temporal y reflexionando, que nadie me toque los cojones y turbe mi concentración, a quién se acerque: “be water my friend”
Yo tengo muy claro a quién voy a votar, durante esta campaña me lo han dejado muy claro y por otra parte tampoco variaré mi hábito al respecto, aunque quizás esta vez lo haré más convencido, más convencido de no(no votar) a alguien en concreto, quiero decir.
Espero que el catarro no vaya a más y torne en lisérgico bajo los efectos del ibuprofeno, podría ser muy duro esta noche según la tradición catalana encontrarme en la puerta de casa a mas, a Montilla, a Saura, a Carod, a Piqué y al tío en bolas de Ciutadans diciéndome: “Voto o trato”
Archivo Mensual para octubre, 2006

Miro por la ventana y luce el sol, la gente va por la calle en manga corta e incluso en pantalones cortos, miro el calendario, está acabando el mes de octubre ya hemos hecho el cambio a horario de invierno, pero el otoño, ni está ni se le espera.
Mañana por la noche se celebra en Catalunya la jonada de reflex… la castanyada, dónde como su propio nombre indica se comen castañas, hay puestos vendiéndolas por las calles y la gente las compra y se calienta las manos con los cucuruchos de castañas calientes, pero con el tiempo que está haciendo a ver a quién le apetecen las castañas a la brasa…
Y uno tiene su reloj biológico que en esta época del año se manifiesta además de en forma de caida de pelo por medio cierta tendencia a la melancolía, a pasear pateando las hojas que se caen de los árboles, a ponerse la capucha del impermeable, meter las manos en los bolsillos y caminar bajo la lluvia, pero no hay ni impermeable ni lluvia, aunque uno se sienta melancólico y tenga ganas de escuchar a Los Planetas o incluso a la Buena Vida.
Echo de menos al otoño, más concretamente el Otoño en Madrid, más concretamente en el Retiro.
… la que me dio mi madre, basada en la jodida moral judeocristiana y eso de tener que callarse uno lo que piensa para no ofender, sobre todo cuando se trata de alguien mayor.
Hace unos días una “secre” de mi curro separada de mi cubículo por un simple panel de contrachapado me preguntó que si me importaba que pusiera música y yo, educado y modosito como soy le dije que en absoluto.
En mala ahora, desde entonces me tortura con una mezcla inimaginable de música, por ejemplo, ahora suena “Anduriña” de Juan Pardo, y yo callado y sufriendo en silencio.
Ya que hablo de silencio y de trabajo, por cierto, pido un minuto de silencio por mí, hoy es el primer viernes desde el verano que me toca currar por la tarde :((((
Esta mañana el hombre del tiempo anunciaba lluvia en Barcelona, así que al salir de casa me hice con un paraguas (ShAk pensaba: esta vez no me pillarás, lluvia traidora!!!9
Cuando bajé del tren chispeaba un poco así que abrí mi paraguas para protegerme. Desde el tren hasta mi curro hay un paseillo de unos 20 minutillos que yo hice feliz como una lombriz escuchando la radio, hasta tuve tiempo de comprarme un libro de esos de colección en un kiosko. Cuando llegué a mi curro, justo cuando estaba a punto de cruzar mi último paso de cebra me di cuenta de varias cosas, la primera de ellas es que nadie llevaba paraguas, la segunda que no llovía, incluso lucía un poco el sol. Me pareció percibir que el tío friki que cruzó Barcelona protegido por un paraguas de una lluvia imaginaria había generado cierta espectación entre los que me rodeaban en aquel paso de cebra, nunca he deseado tanto que un semáforo se pusiera en verde (en verde para los peatones, se entiende), y a pesar de mi aplomo es más que probable que fuera bastante perceptible mi sonrojo.
Ahora sin embargo está lloviendo a cántaros, supongo que por coherencia y por mantener el equilibrio cósmico debería de dejarme el paraguas y empaparme… como un gilipollas.

Últimos Comentarios