Pero si hubo cenita en la Fonda Europa, emporio gastronómico, en el que Vázquez Montalban invitaba de vez en cuando acomer a Pepe Carvalho…

Un excelente muestrario prueba de la reflexión de Carvalho aparecía sobre los manteles de la mesa distribuidora de la Fonda Europa, restaurante de Granollers al que Carvalho se escapaba de vez en cuando para comprobar siempre con sorpresa y admiración que conservaba su buena tradición gastronómica.
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Saciado el miedo angustiado de todo Pantagruel a morir sin haber comido todo lo que merece un ser humano, Carvalho siempre pedía en la Fonda Europa el peu i tripa, callos peculiares de tripas y pies de cerdo de una melosidad similar a la que los andaluces consiguen añadiendo morro a los severos callos castellanos. Le confortaba la voluntad de comer todo lo posible que siempre se advertía en los clientes de la Fonda Europa, especialmente los días de mercado, cuando la sala se llenaba de tratantes y viajantes cómplices a la hora de buscar los platos más hondos y anchos. Un restaurante además con espacios, de tal manera que cada mesa podía crear su propio entorno y ensimismarse en la operación de comer sin ser contemplada desde el balcón de la mesa próxima, con esa mirada de voyeurs de escotes que siempre tienen los envidiosos espías de lo que comen los demás. La ingenuidad de las pinturas murales de un modernismo devaluado también era gastronómica.
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El postre de mel i mató de la Fonda Europa estaba a la altura del que podía comerse en el Empordá y Carvalho lo pedía más por respeto a una cultura gastronómica que por goloso.

Fuente: Los restaurantes de Pepe Carvalho

Y hoy la jornada también será movidita ya que toca Festa Major de Granollers (yo ya no estoy para hacer el crápula tan a menudo) pero antes toca ver el basket, que miedo me dan los argentinos.