El otro día comentaba Mak acerca de su primera comunión y yo recordé la mía, el caso es que por mucho que intento recordar otras cosas lo que se me quedó marcado de ese día fue la frustración ya que mientras los otros niños iban disfrazados de almirantes o de princesitas servidor iba de lo más sobrio, con una camisa y con unos pantalones cortos de tergal, unos pantalones cortos!!!!! cómo coño iba a llegar a ser “un mayor” llevando pantalones cortos.
Mirándolo ahora, atado a los pantalones largos y con el “business casual” como única concesión mi cabezonería parece bastante absurda, vale, ya soy “un mayor” ojalá pudiera llevar ahora en verano pantalones cortos siempre que quisiera.
Y es que ser niño y hacer cosas absurdas es todo uno (al menos en mi caso), otras cosas que hacía en aquella época:
- Escupir: los mayores escupían y yo no lo era porque no era capaz de hacerlo, poco a poco fui perfeccionando la técnica hasta ser capaz de soltar gapos de extraordinaria solidez y con largo alcance, mi madre se ponía de los nervios cuando lo hacía, pero qué sabría ella que no sabía ni escupir.
- Jugar al fútbol sin balón: eran tiempos difíciles en que mi barrio era una versión reducida de Vietnam, raro era el día en que no caía un balón bajo las ruedas de algún coche, de manera que teníamos que ingeniárnoslas como podíamos, no me preguntéis cómo leches jugábamos al fútbol sin balón (en realidad sería más correcto decir que jugábamos con un balón imaginario) o qué chiste podía tener aquello porque por más que lo pudiera intentar me resulta imposible.

Posts relacionados con este: