Estoy volviendo a leer, quiero decir a leer como antes, no hace tanto tiempo (si, hace bastante tiempo) en que un libro caía en mis manos y lo devoraba compulsivamente y cuando me encuentro con cosas como esta:

- Dime más cosas bonitas.

- Me gustas, Midori.

- ¿Cuánto?

- Me gustas como un oso en primavera.

- ¿”Un oso en primavera”? - Midori volvió a levantar la cabeza-. ¿Qué es esto? ¡”Un oso en primavera”!

- Imagina que paseas sola por un prado y se te acerca un osito con la piel aterciopelada y unos ojazos. De pronto el osito te dice: “¡Buenos días, señorita! ¿Quiere usted rodar conmigo?”. Entonces tú y el osito os pasáis el día entero rodando abrazados por una ladera sembrada de tréboles. Es bonito, ¿no?

- Muy bonito.

- Pues a mí me gustas tanto como eso.

… pienso en quién se creerá el cabrón del autor para decir estas cosas que yo le contaría a la niña y que sin embargo sería incapaz de expresar con palabras?

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