[Durante mi viaje-relámpago de 2 días a Madrid]

Mi madre: venga, quítate esa camisa, que te la pongo a lavar.
Yo: Que no, mamá, no te preocupes, que ya la pondré a lavar cuando vuelva a Barcelona.
M: Pues eres tonto, porque voy a poner la lavadora.
Yo: Ya, bueno, da igual

[30 minutos más tarde vuelve a la carga]

M: Venga, no seas tonto, quítate la camisa y ponte otra cosa y así te la lavo y vuelves con la camisa limpia
Y: pero mamá, noes que es tontería? que luego la meto en el trolley, que lo llevo lleno, y llega otra vez hecha un guiñapo.
M: Bueno, como quieras

[A la tercera va la vencida]

M: Venga cambiate la camisa, que voy a poner ya la lavadora.
Y: no vas a parar hasta que te de la camisa, verdad?
M: pues no
Y: no, si en encima te hará ilusión lavarme y plancharme la camisa, verdad?
M: Pues si, un poco

[poco más tarde tras su victoria, contraataca]
M: Oye, dame los calzoncillos que tengas sucios que así te los lavo también
Y:

Luego las mujeres os preguntaréis por qué somos los tíos tan inmaduros, y lo jodido es que un poco (sólo un poco) echaba esas cosas de menos.

Posts relacionados con este: