Ahí estaban, llevaba mucho tiempo esperando comprármelas, unas preciosas botas de cuero marrón que mi parte consumista necesitaba tener, mi parte racional me repetía, espera a rebajas, estarán mucho más baratas.
Cuando las fui a comprar habían desaparecido del escaparate, estaba visto que esas botas y yo no estábamos hechos para estar juntos. Pero la niña me llamó al móvil: “las botas han vuelto, pásate a la salida del curro y vamos a comprarlas, y así fue…

… lamentablemente cuando la dependienta me las trajo y fui a probármelas, mis calcetines no estaban a la altura de las circunstancias.

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