Ayer fue el día sin coches, evento folklórico-festivo que consiste en cortar un par de calles de una gran ciudad para que todo dios coja el coche como cada día y tenga una excusa estupendsa para llegar tarde al trabajo.
Por otra parte, el huracán Rita (venga Federico vuelve a decir que no hay cambio climático!!!!!) amenaza a Texas, que es el corazón de los EEUU, o sea, dóndeestán su petroleo y sus refinerías (25% de la capacidad de refino de los EEUU), así que puestas así las cosas todo parece indicar que el barril de petroleo tiene un precio de alrededor de 70 dolares (50 dólares el año pasado)
Por cierto, acabo de encontrar esta noticia muy curiosa de febrero de 2003, hablaba de lo que podría afectar una entonces probable guerra del golfo al precio del petroleo, entresaco este fragmento:

“El precio podría subir hasta los 35 ó 40 dólares un mes antes de que comience la guerra[...] Pero los precios volverán a la normalidad, es decir, entre 25 y 26 dólares, en el segundo y tercer trimestre siguientes y a establecer una media anual de 27 dólares”

Si no fuera tan acojonante diría que es descojonante, muchas gracias señor Bush!!!!!!
Evidéntemente las petroleras no van a dejar de ganar dinero porque su materia prima suba deprecio, faltaría más, nos trasladan a los ciudadanos este aumento, y si baja el consumo por los altos precios no os preocupéis que nos lo trasladarán también. Y ya puestos, aquí el gobierno de “izquierdas” ha tenido una idea genial, si la sanidad tiene déficit, hagamos lo que las petroleras se lo trasladamos a los ciudadanos, porque a fin de cuentas si las petroleras lo hacen por qué motivo no lo van a hacer ellos (supongo que a estas alturas estará bastante claro que los impuestos indirectos, por ejemplo sobre el alcohol y el tabaco, aunque a priori puedan parecer una buena idea en lo preventivo, son la mar de insolidarios en lo recaudatorio, ya que un tío que gana 10 veces más dinero que yo no tiene por qué fumar 10 veces más que yo, por tanto perjudican a los que menos cobran, que sopresa!!!!)
A nosotros todo esto nos reafirma en nuestra decisión de seguir sin coche, supongo que a la larga terminaremos pasando por el aro, pero mientras podamos aguantaremos.

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