Veo las imágines por televisión, muchos negros en un estadio pasando hambre y sed, con peligro de todo tipo de enfermedades.
Se me vienen a la cabeza otras imágenes similares que ya he visto, podría ser algún pais africano afectado por la hambruna, o Haití.
Veo que se han formado bandas urbanas de saqueadores, violadores y asesinos y a uno le viene a la mente algún pais devastado durante años por la brutalidad de la guerra.
Recuerdo imágenes similares en otros paises con los cuales la pobreza y el poco desarrollo sirvió como excusa para justificar la destrucción y el caos.
Pero no, no es un pais subdesarrollado, ni siquiera es un pais cualquiera, son los Estados Unidos de América, el pais más poderoso del mundo, que sin embargo no ha sido capaz de plantarle cara a la naturaleza cuando ha tenido necesidad. El ejército más poderoso del mundo, capaz de derrocar (e imponer) dictadores en el rincón más recóndito del mundo es incapaz, puertas adentro, de rescatar a sus propios conciudadanos, atrapados en su propia ciudad, incapaz de proveer de comida a madres que ven cómo sus hijos no tienen nada que comer.
El estado federal americano se ha visto sobrepasado por la necesidad de un pais que se creía que era invulnerable y que no es capaz de actuar contra la pobreza puertas adentro.
El presidente Bush ha salido pidiendo ayuda al sector privado, el público no puede ya dar abasto con la situación, es lo malo del neoliberalismo, que un estado de dimensiones reducidas, con servicios públicos reducidos no funciona bien frente a la pobreza y a situaciones excepcionales en las que el sálvese quién pueda no hace sino empeorar las cosas.
Mientras tanto debajo del agua está la ciudad de Nueva Orleans, yo la recuerdo de algunas películas, de algún gran libro, de ese “Mardí Gras”, de esa ciudad de la que me fascinaba que aún siendo tan americana exhibiera tan orgullosa su pasado francés.

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