Me refiero, como no, al futuro de la iglesia católica, pero no al futuro funcionamiento doctrinal y demás, me refiero a aquello en lo que se están revelando los últimos días como unos putos maestros, en la publicidad y relaciones públicas (aunque el mensaje de marketing de intentar atraer nuevas vocaciones predicando la castidad entre los jóvenes lo veo más bien dudoso). Ya lo decía Albert Boadella cuando le preguntaban cómo era que un ateo como él iba a menudo a misa: “yo me dedico al teatro, tengo que aprender de los maestros”
Pues bien, ahora que gracias al difunto Juanpa se han puesto en el “candelabro” más de lo habitual se me ocurre la siguiente idea para aprovechar el tirón:
Durante el cónclave en el que se ha de elegir el papa se llena todo de cámaras y estas emiten durante las 24 horas del día, una vez a la semana se echa a uno, en directo, por ejemplo podría ir Rafaella Carrá y decir: “La audiencia a decidido que debe abandonar el cónclave… el cardenal Fetuccini” así hasta que sólo quede un cardenal que sería el Papa.
Y luego seguiría teniendo vidilla la cosa con divertidas tertulias en Crónicas Vaticanas en las que se discutiría, literalmente, sobre el sexo de los ángeles.

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