Bueno, ya han pasado volando mis vacaciones quasi-escolares. Hemos hecho muchas cosas, entre ellas una de nuestras preferidas, es decir, no hacer nada.
He podido recargar las pilas que las tenía bajo mínimos, pero ya estoy aquí otra vez, dispuesto a soportar gilipolleces y demás. Pero ahra me está viniendo el bajón, después de acostumbrarme ahora me va a costar mucho después de comer coger el sofá con ganas y placenteramente morirme encima de él (sin desmerecer otras pequeñas muertes que también hemos podido disfrutar), esas siestas de “una hora no llega” que se habían convertido en una especie de “leit motive” para mí.
Lo peor de todo es que esta semana no pasará tan volando como ha hecho la anterior.

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