Ayer comenzó en AXN la tercera secuela de la saga iniciada por Grissom y sus muchachos, para mi gusto superior a CSI Miami e inferior a Las Vegas.
Bueno, voy a hablar un poco de la serie y del episodio de ayer, así que si sois puristas, no lo habéis visto y queréis verla con la mente virgen mejor no sigáis leyendo, pero vamos, que no voy a relevar quien es el malo ni nada por el estilo.
La ambientación es gris, en contraposición a la nocturnidad y neones de CSI Las Vegas y a los colores cálidos que adornan la versión de Miami. El prota, Mac Taylor, es un exmarine amargado con la variante de “folklore local” de haber perdido a su mujer en las torres gemelas el 11 de septiembre. En el episodio de ayer aparece una dolencia que me dejó un poco sobrecogido por sus consecuencias, el síndrome de encerramiento o de lock-in.
Un apunte, en general ocurre en casi todas las series, ayer pasó en CSI NY que en una foto, a partir de unos rascacielos que aparecen a lo lejos, y sabiendo la altura de una persona saben dónde se encuentra en el momento en el que se hizo la foto. Para todo esto utilizan un programita “chachi piruli” que lo hace todo automáticamente, muy bonito y televisivo, y yo no me creo que en la vida real las cosas se hagan así, Grissom no lo haría, grissom sacaría una escuadra, un cartaboón y un compás y un mapa, un par de triangulaciones y ya está, sin recurrir a programitas extraños sin demasiada utilidad más que para un par de casos concretos.
Igual que los superzoom que se marcan normalmente en las series de televisión en los que a partir de una imagen muy pixelada se sacan detalles asombrosos, el plugin ese de photochop que utilizan podrían dejárselo a esos que están buscando los fantasmas de la torre windsor.

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