Esta maañana cuando llegué al tren me encontré que me había olvidado de cargar música en la PDa y que no había comprado el periódico como hago habitualmente, horror, ante mí se presentaba la perspectiva de media hora en el tren sin nada que hacer y nada interesante que ver.
Abro la bolsa en un intento desesperado por encontrar ni que fuera un folleto de cualquier cosa o un periódico del mes pasado, nada, pero de repente me fijé en que llevaba en la bolsa la funda de mis gafas, con ellas dentro.
Porque yo uso gafas, bueno, usaba, en realidad debería de usarlas pero no las uso, tengo una dioptría en cada ojo, pero me he adaptado a ello y ando por lo vida sabiendo que lo veré todo borroso a cierta distancia, total, para lo que hay que ver… pues el caso es que hay mucho que ver, no me pongo las gafas por motivos estéticos y sobre todo por motivos ergonómicos, voy mucho más cómodo sin ellas. Pero hoy mirando por la ventana del tren el paisaje era distinto al de todos los días, de repente había pasado de una visión impresionista de la vida a encontrarme en medio de un cuadro hiperrealista.
He estado pensando y mañana igual rompo los cristales de las gafas para tener una visión cubista, o les pego unos brochazos de pintura azul. También puedo tomarme algún tipo de substancia rara para ver a la gente volando.
Aunque quizás lo mejor sea que no vuelva a olvidarme de la música y así poder cerrar los ojos.

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