Una nueva vuelta de tuerca al ya manido tema de la iglesia católica, la caverna y la homosexualidad.
Leo en el periódico que un sacerdote niega la comunión a uno de sus feligreses por ser homosexual y vivir con su pareja de hecho, esto ha ocurrido en Guarromán (Jaen), un pueblo que a mí desde pequñito me ha fascinado por su contundente nombre.
Quizás a alguno le pueda soprender mi postura pero en este caso estoy completamente de acuerdo con el proceder del cura y me parece fuera de lugar que el feligrés rechazado haya decidido denunciar al cura por la “humillación psicológica” (cuál no lo es?) que le ha causado.
Pero vamos a ver, cómo alguien a estas alturas puede sorprenderse por que la iglesia actúe de esa manera, la doctrina de la iglesia es muy clara, quien quiera pertencer al club que lo haga con todas sus consecuencias. Me soprende que alguien que se tenga por creyente devoto no sepa que no puede comulgar si está en pecado mortal, y de acuerdo con las supercherías de la iglesia católica él lo estaba.
Si se hubiera afiliado a la asociación micológica de Guarromán seguro que esto no le hubiera pasado.

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