Anda el Papa un tanto mosquedao, lo cual no deja de tener mérito en una persona de su edad y condiciones físicas ya que bastante tiene el pobre con seguir respirando como para encima permitirse el lujo de indignarse, se queja «de una mentalidad inspirada en el laicismo, que lleva a la restricción de la libertad religiosa hasta promover un desprecio o ignorancia de lo religioso, relegando la fe a la esfera de lo privado, oponiéndose a su expresión pública»
Ante estas manifestaciones no puedo hacer otra cosa más que un llamamiento a los católicos españoles:
Exprésense ustedes públicamente, santifiquen las fiestas, no roben, pogan la otra mejilla, no tengan miedo de que les haga daño, Dios se lo tendrá en cuenta, traigan ustedes a cuantos hijos dios les mande, sean castos, no usen condones e instruyan a sus hijos para que hagan lo mismo (aunque no pongan demasiado empeño en ello, que los pobres no tienen la culpa), amen a Dios por encima de todas las cosas y al prójimo como a ustedes mismos, por favor, exprésense públicamente, lleven medallas, vayan a las procesiones, vístanse de nazarenos.
Si hacen todo esto harán una buena obra al hacer feliz al pobre Juanpa, que últimamente no hace más que llevarse disgustos, pero sobre todo, y por favor se lo pido, no pequen ustedes, porque no puedo asegurarles que cuando más tarde me los encuentre a ustedes en el infierno no vaya a descojonarme de ustedes, pero no me lo tengan demasiado en cuenta, los pecadores es que somos así.

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