Tenía que pasar, lo malo que tiene tener un jefe yupiquetecagax que ha hecho masters es que contimuamente tiene que demostrar lo guay y lo moderno que es. Acepta la cultura de empresa como si fuera una religión y aprovecha la más mínima ocasión para:
a) regalarte el libro “quien ha robado mi queso”
b) darte el coñazo perdiendo mucho tiempo en decir obviedades adornadas de presentaciones de powerpoint y “palabros yupis” como “gap”, “know how” y “operation profit”
Pues bien, mi yupi particular este año está preparando una gorda para la convención anual y ha pedido precio por llevarnos todos a hacer “paintball”
Y qué coño es el paintball? preguntarán los felices lectores que hayan podido sobrevivir hasta ahora sin conocer este dato. Pues el “paint ball” consiste en subir al monte, disfrazarse de guerrilleros (o de Trillo, según el diámetro abdominal) y jugar a la guerra sólo que con balas de pintura en lugar de balas de verdad.
A mí la idea de jugar a esas cosas no es que me atraiga demasiado, de hecho no me atrae nada, lo veo bastante fascistoide y aplicado a la empresa incluso alienante. Pero lo cierto es que se ofrecen unas cuantas posibilidades interesantes: y si por equivocación en una de las armas (la mía por ejemplo) cargan balas de verdad en lugar de pintura? o qué pasaría si de repente todos empiezan a disparar al jefe yupi en agradecimiento al interesantísimo coñazo que les ha soltado sobre la batalla de austerlitz (trabajar 11 horas diarias no impide ser pedante)
La buena noticia es que no necesitaré inventarme una excusa para no ir (y ser el raro de la empresa), lo yupi no quita lo cutre y si no hay dinero para sustituir mi pentium2 cuando les den el precio se les quitará la idea de la cabeza.

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