Hoy han venido a instalarnos la cocina, a falta de un par de puertas ya la tenemos, y queda guapísima, casi mejor de lo que nos esperábamos, muy espaciosa y toda blanca, se ve moderna y muy funcional, cuando estén puestas las encimeras, las lámparas y todo limpio quedará una cocina de revista, o de película…
Porque cuando la veo me recuerda a lo que me parecía la cocina de “Las que tenemos que servir” esa película casposa basada en un libro del muy facha pero sin embargo muy gracioso (aprende efejotaele) Fernando Vizcaino Casas, en dicha película que seguro a muchos os sonará (a algunas no, porque son muy jóvenes) dos españolas de las que besan de verdad (Concha Velasco y Amparo Soler Leal) trabajan en casa de unos yankis de la base de Torrejón, se dan situaciones muy cómicas con los novios, unos ridículos aunque de enorme corazón Alfredo landa y Manolo Gómez Bur y los celos que tienen de los señoritos americanos, de anchas espaldas y mandíbula cuadrada (uno de ellos es Álvaro de Luna, si, el mismo, “El Algarrobo”)
Pero a lo que iba, la cocina de esa película era muy moderna, muy espaciosa, en ella para freir un huevo hay que hacer ua cuenta atrás y para manejar los electrodomésticos hay que hacer un curso de autómatas programables, y en mi mente la recuerdo tal y como es ahora nuestra cocina, seguramente sea muy diferente, mucho más poppy (recordemos que se rodó en los años 60) y con formica por todas partes, que era lo más de lo más.
Ahora cuando entre en esa cocina me sentiré como se sentían aquellas chicas:
“3, 2, 1, huevo!!!! 3, 2, 1, huevo!!!!”
O mejor todavía, como Alfredo Landa, tan brutalmente typical spanish como siempre” tontorrón y feo pero con buen corazón, pero que al final se queda con la chica más guapa que siempre era Concha Velasco.

Posts relacionados con este: