- Pero tío, que te pasa?
- Nada, no sé
- Joder, pues arriba ese ánimo.
- No si el ánimo está bien, pero estoy hecho polvo
- Claro, no dormirás?
- Que va, duermo como un lirón, pero luego me voy cayendo por las esquinas.
- Será por el stress de la casa…
- Si, será…
- …que son un webillón de cosas, que parece que la cosa no avanza, que no sabemos cuanto nos costará y si tendremos dinero suficiente.
- O el curro…
- Si, el curro también.
- …que joder, pareces casi el chico de los recados, a los de marketing se les llena la boca con la palabra: “especialización” y luego eres un especialista en lo que caiga, lo mismo te toca un roto que un descosido, especialista, si, en marrones.
- Y el jodido gordo del comercial que parece que no tiene mejor cosa que hacer que venir a donde estoy a ver “que estás haciendo” espiando que haces en el ordenador para ver “si me puedo poner con lo suyo”
- Si, a qué te entran ganas de decirle: putogordo, si tanta prisa te corre tienes 2 opciones: hacértelo tú mismo o esperar a que te lo haga, como todos los demás, que sólo se sacan las manos de los bolsillos para mear pero por lo menos no molestan, tanto.
- Joder, como me conoces, parece que fueras yo mismo.
- Si, pero tiene truco, es que soy tú mismo, tío, cuídate, que estás como una puta regadera.

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