Dignidad
vaya mundo que nos ha tocado... 12-Octubre-2004Dicen que entre los inmigrantes africanos de determinados paises la media de nivel educativo es superior a la maedia española, están llegandoa nuestro paÃs abogados, ingenieros… que arriesgan su vida cruzando el estrecho en patera para terminar, en el mejor de los casos, de lo que salga para cobrar cuatro duros.
Algunos son muy avispados, como “J” un chico que viene muchas veces a comprar a la tienda de L y siempre huele bien. según la niña. J. trabaja de barrendero y cada vez que se cruza con alguien conocido gira la cara, para que no lo reconozcan, creo que él en su pais era ingeniero y sabe que él puede aspirar a algo mejor, y seguramente lo conseguirá.
Cuando nos dieron la casa, le dijimos a J. que la dueña habÃa dejado muchos muebles que ibamos a tirar directamenta, quizás a él le podrÃan interesar, pero no, habÃa estado recientemente en el Ikea y habà amueblado su casa, pero nos mandó a un amigo suyo que si le interesaban.
Ayer pasó por la casa, negro, muy negro, siempre sonriente y muy educado, con otros 3 amigos suyos, no sólo se llevaron un sofá y una cama desvencijados sino también los cojines y colchas raidos y polvorientos que iban a ir directos al cubo de la basura. No tenÃan coche asà que tuvieron que llevarse las cosas cargando hasta sus casas, que están bastante lejos de la nuestra. Estuvimos hablando un rato con él, se sorprendió de que no tuviéramos coche “todos los españoles lo tienen, un coche nuevo y bonito” también se sorprendió de que siendo sólo 2 nos hubiéramos comprado una casa tan grande, el barrio, nos dijo, está muy bien, muy tranquilo, con el tren al lado y además “no hay morenos ni moros”. Antes, cuando no eran capaces de hacer salir un sofá por las escaleras y yo les dije cómo me dijo: “españoles listos, africanos tontos” me dio mucha pena esta pobre gente que abandona su pais, jugándose la vida y dejándolo todo atrás, su tierra, sus amigos, su familia y muchas veces su dignidad, a sabiendas de que un inmigrante que se humilla lo tiene más fácil.
Cuando se fueron nos sentimos felices por haber podido ayudar a esta gente, pero en definitiva lo que les hemos dado han sido nuestros despojos, aquellas cosas que hemos tirado por ser demasiado pijos como para tenerlas en una casa que pretende ser “de diseño”
el 12-Octubre-2004 a las 10:20 am
El dÃa que deje de emocionarme viendo cosas como la que escribes, creo que habré perdido mi dignidad. Entiendo lo que dices de vuestros ‘despojos’, pero es eso, todos podemos por poco qeu sea ayudar con lo que no nos sirve a otros que si lo puedan necesitar por poca cosa que sea.
Pero lo más duro es ver como tienen una humildad increible, como han renunciado a mucho, a la espera de quien sabe si algún dÃa poder tener lo que realmente merecen.
el 12-Octubre-2004 a las 10:40 pm
Y ya no sólo humildad, sino valor para arriesgarse a dar el paso sabiendo que puede que aquà la vida no les sonrÃa tanto como desearÃan. Al menos ese encuentro os hizo pensar a vosotros, y al menos, nos has permitido que nos haga pensar a los demás. Lo único malo es que a veces no basta con pensar, no por ello les estamos ayudando
el 13-Octubre-2004 a las 7:14 am
Vividor, no tengo aún demasiado claro si serás un troll o no, quizás solamente es que no entiendes de que va esto de los blogs. En todo caso que sepas que en ningún momento he negado que les hemos regalado aquellos muebles de los que querÃamos deshacernos, tampoco nos hubiera costado demasiado sacarlos a la calle y llamar al ayuntamiento para que venga a retirarlos. No quiero ponerme como teresa de calcuta ni nada parecido.
Pero vamos, que no sé que pinto dándote explicaciones, te remito al about de este blog sobre crÃticas constructivas o no, y te recuerdo que hay ciertos comentarios tuyos que están pendientes de aprovación y que en ningún modo puedo considerar como constructivos.
Tú mismo.
el 13-Octubre-2004 a las 9:10 am
En definitiva en esto de la inmigracion esta pagando justos por pecadores..
el 13-Octubre-2004 a las 10:41 am
Otros los tiran y se quedan tan panchos. Como decÃa el capità enciam: “els petits canvis son poderosos”