Difíciles tiempos cuando a los idealistas se les llama tontos e ingénuos. Cuando los que imponen sus puntos de vista son precisamente aquellos que nunca tuvieron ideales.
Cuando todos sabemos que este mundo es manifiestamente mejorable es preferible subirse al carro de los tontos e ingenuos que quieren cambiar el mundo que dejar hacer a los que no están dispuestos a cambiarlo.

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