Porque bastante duro es el día para ponerme a analizar el porqué unos chalados se meten en una escuela llena de niños cargados de explosivos y matan a unas 500 personas, supongo que me saldría el típico Putin también es un cabrón o que los rusos sólo están recogiendo lo que sembraron.
No, voy a hablar de el Gran Hermano, como no, que empezóa ayer en su enésima edición. Lo cierto es que el programa empezó con unas espectativas de entretenimiento tontorrón consistente en observar las evoluciones de unos tamagotchis humanos encerrados en una casa llena de cámaras. Pero la criatura ha ido evolucionando y se ha transformado, los personajes cuyto mayor mérito era permanecer unos días siendo observados por millones de personas sin que se les caiga la cara de vergüenza, se han convertido en cutrefamosos y se ganan la vida yendo de programa en programa a insultarse entre ellos en una dinámica de no dejar de moverse, porque el que deje de estar en el “candelabro” desaparecerá irremisiblemente y tendrá que trabajar para ganarse la vida (trágico, oiga)
El caso es que anoche casi cuando nos íbamos a dormir nos dio por hacer zapping, coño, si ha empezado el gran hermano, y nos quedamos pegados a la televisión.
Las mentes pensantes de telecinco han decidido incorporar el pack telebasura de serie en el programa, los concursantes ni siquiera necesitarán ser groseros, maleducados, insultones y gritones para que Sardá (y sigue cayendo, cuánta profundidad de mierda podrá aguantar???) y similares se fijen en ellos, esta vez han metido a un tío y a 2 ex-novias suyas, una de las cuales se negó a estar en el programa con él y decició abandonar el programa. Con buen criterio, por lo visto había decidido no volver a verlo nunca más y las telenovlescas mentes ¿pensantes? de telecinco han decidido darles una “segunda oportunidad”
Siguiente capítulo en Tómbola.

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