Lo rojo no quita lo patriota y olé. Y tenemos a nuestro presidente y a nuestro ministro de asuntos exteriores muy revolucionados ya que los ingleses no dejan de hacer actos para reafirmar la condición de británico del famoso peñasco de los monos, por tocar las narices, más que nada.
Lo cierto es que en estos días la situación de Gibraltar es un anacronismo sin demasiado sentido, uno podría ver el tratado de Utrech y si este concede la soberanía sobre la roca de los británicos (ojo, sólo sobre la roca) o la manera en la que se apropiaron ilegalmente (sin tratado ni leches) de los terrenos anejos. Pero, tiene mucho sentido? tiene sentido que el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte posea un trozo de terreno geográficamente español y que muy posiblemente les reporte más gastos que otra cosa? También habría quién podría decir que los gibraltareños son ciudadanos británicos y que si alguien se molestara en preguntarles muy pocos querrían ser españoles. Otra manera de verlo es: si todos somos europeos, porqué no hacer de Gibraltar un terreno neutral y hacer una especie de cosoberanía.
La situación es complicada, desde luego la salida, sea la que sea, debería ser consensuada entre España, Reino Unido y los propios gibraltareños, que deberían de ser dueños de su destino, eso si, quitándoles la condición de paraiso fiscal, para que elijan lo que quieren ser, no lo que les interesa ser.
Por cierto, de lo que no se habla demasiado es de la situación anacrónica de Ceuta o Melilla, y aún no he oído hablar en los medios de comunicación de Olivenza, una ciudad antes portuguesa que fue ocupada por España.

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