A Jiménez de Parga se le va la olla, en teoría está en su derecho, si no fuera porque todavía es el presidente del tribunal constitucional.
Durante la presentación de la memoria anual de la institución que preside hizo un acto de fé en el que se despachó tachando de “canallada histórica” y de “basura” las críticas a la Iglesia que se están produciendo últimamente.
Le salió la vena sentimentaloide declarando que se sentía muy orgulloso de haber pasado 12 años en un colegio de hermanos maristas y mostró su indignación por las críticas a la educación religiosa así como que no está dispuesto a tolerar ese clima, ya que le provoca “mucho dolor”.
Finalmente recordó que España es un Estado aconfesional. “Que no es lo mismo que laico”.

Si acudimos al diccionario de la RAE:
Aconfesional
adj. Que no pertenece o está adscrito a ninguna confesión religiosa. Ej: Estado, partido aconfesional.
Laico:
adj. Independiente de cualquier organización o confesión religiosa. Ej: Estado laico. Enseñanza laica.
Se ve que los Magistrados del Tribunal Constitucional son capaces de apreciar matices que el resto de los mortales no percibimos.

Es lo de siempre, yo prefiero acudir a la constitución (esa):

1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.

2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.

3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.

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