Lleva todo el día lloviendo, en realidad desde el sábado. Pero lo del sábado no importaba, el sábado podía asomar la cabeza por la ventana, ver que llueve (incluso que nieva) y volverme a la república independiente de debajo del edredón. Hoy sin embargo tuve que vencer a la pereza, asomar un pie fuera de la cama, tocar el suelo helado y tirar p’alante.
Además llevo todo el día fuera de la oficina, tengo los pies helados y mojados. Y eso que este finde semana el mal tiempo no nos ha privado de hacer nada de lo que nos apetecía, dar nuestros habituales paseos, en este caso bajo la lluvia, salir de cena por ahí… y además quedamos con la iodena y boyfriend, nos lo pasamos de puta madre, tardes como las de ayer, con su lluvia y todo serán de las cosas que más echaré de menos de Madrid.
Hoy llueve como ayer, hace el mismo frío que ayer, pero desde la ventana sólo veo la monstruosa figura gris del hospital y se me quitan las ganas de todo, sólo quiero que se acabe el día.
Posiblemente este post no tenga ni pies ni cabeza, pero mi cerebro aún está congelado, o sea que paso de revisarlo, allá va.

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