Ayer me subí al metro en “Atocha Renfe” hasta mi casa son sólo 2 paradas, detrás de mí entró un chaval, con gorra american, una mochila y aspecto magrebí, parecía estar nervioso pero era yo el que lo estaba, pensé en la niña, en como sufriría si se quedara sola y crucé el vagón, intentando ponerme lo más lejos posible de la mochila, al abrirse la puerta del metro casi salgo corriendo.
En una escala infinitesimal respecto de las auténticas, yo también soy víctima de los atentados del 11-M

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