Y ha dejado un madrid nevado detrás de ella.
Hablo de la niña, por supuesto, de quién si no, cuando más tiempo llevamos juntos, se nos presenta nuestro record de tiempo separados desde que vivimos aquí, si, ya sé que serán unos días, pero no puedo evitar echarla “un millón” de menos, y eso que sé que le vendrá bien, volver a su tierra, ver a su familia, a sus amigos, a las bixejas…
A veces me corto de hablar de la niña, no quiero ser demasiado empalagoso, creo que quien me conoce tiene una idéa bastante clara de lo que siento por ella y no quiero que esto se convierta en una especie de blog “quenamoraoquestoy”
Pero creo que me quedo corto, ella no tiene ningún problema en contar lo maravilloso que soy (el que tenga el criterio un poco desviado no quiere decir que no tenga valor para exponerlo :P) y yo, sin embargo le escatimo los muchos elogios que se merece.
Creo que no cuento todo lo que debería la manera en la que entró de sopetón en mi vida, cuando más falta me hacía, cuanto más necesitaba tener a alguien que me quisiera y alguien que se mereciera ser querido por mí, cómo me dio esas clases de vuelo que tanto necesitaba. Creo que no soy demasiado vanidoso si digo que en cierto modo yo también he sido beneficioso para ella, nuestra relación está siendo un “quid pro quo” en el que los 2 damos y al final los 2 salimos ganando, hemos reinterpretado la aritmética y hemos conseguido que 1+1=3 (y no, eso no quiere decir que un churrumbel esté en camino, todavía…)
Pues eso, niña, que tú te lo mereces, aquí tienes una categoría “pa” ti sola

B.S.O. del día: Placebo, Sleeping with Ghosts

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