Lucy era una chimpancé que había vivido sus primeros años con un grupo de científicos con los que aprendió a comunicarse por medio del lenguaje de
signos.
Tiempo después, se suspendió la investigación y la metieron en una jaula de un zoo; décadas más tarde, un visitante casual descubrió horrorizado que los gestos frenéticos que aquella mona repetía una y otra vez entre los barrotes provenían de un lenguaje humano y eran una patética llamada de socorro:

“SACADME DE AQUÍ”

(original escrito por rosa Montero)

Cuando leí esta historia me quedé acojonado, hoy me la recordaron durante la comida y me jodieron el día.

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