Bueno, estoy estrenando oficina nueva, como esta mañana no tenía claro que fuera a tener ordenador escribí de prisa y corriendo, justo antes de salir de casa el post-homenaje del primer aniversario, ahora, con más clama, puedo explicar lo que este año ha supuesto para mí.
Hace un año todo me venía de nuevas, poco más o menos se podía decir que salía de las faldas de mi madre (metafóricamente) para meterme en las de la niña (metafórica y estrictamente). Y no las tenía yo todas conmigo, quiero decir que si, nos queremos, nos llevamos muy bien y somos nuestros respectivos mejores amigos, buena sintonía, nos complementamos, el sexo fantástico, pero la convivencia día a día, amigo, eso es otra cosa. Hay dás que a uno le apetece estar a su bola, dejar los calzoncillos/bragas tirados por cuialquier parte, ver el fútbol en vez de las comedia romántica de turno (y viceversa), o que a uno le molesta que la contraparte haga tal o cual cosa, bueno, todo eso, en eso consisto la convivencia, en darte cuenta de que el otro no es perfecto, e incluso huele!!!!
Y nos hemos adaptado muy bién, soportamos nuestras respectivas manías y somos capaces de estar un fin de semana entero con la única compañía de “el de todos los días” y aún así disfrutar de él.
La aventura acaba de empezar, pero vamos, que ha empezado estupéndamente, los presagios no pueden ser mejores.

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