Esta mañana, al salir de casa, se me acercó un individuo vestido de vaquero, con sombrero y todo.
- Eh, tú, Ánsar (ahora todos los españoles nos llamamos Ánsar) limpia my zapatos.
Desgraciadamente no llevaba betún y cepillo a mano, me escupí en la corbata y con ella saqué brillo a sus botas camperas, no quedó mal dentro de lo que cabe.
- Ahora tú comer mi polla.
Se echó la mano al cinto y aflojó la hebilla en forma de águila calva.
- Espera, tú feo, mejor mañana tú traer tu mujer.

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