K llevaba vida oscura y gris, soltero, compartía con su sombra un pequeño apartamento interior en la sombría ciudad de V. Trabajaba de algoinclasificable en una empresa que se dedicaba a mover papeles, básicamente su trabajo consistía en no levantar el trasero de su asiento durante 8 horas, leer y sellar documentos y hacer 4 o 5 llamadas telefónicas, no cobraba ni mucho ni poco, el sueldo era más bien esacaso pero sus necesidades eran tan reducidas que le sobraba para poder permitirse comprar medicamentos durante su no tan lejana jubilación.
Todas las tardes K llegaba de la oficina a las 7 de la tarde, a las 7 y 10 si el cada vez más insoportable tráfico de V había retrasado su autobús y se permitía el único lujo del día, llenaba de agua caliente su bañera, dejaba que el jabón formara un poco de espuma y se sumergía, dejaba que el agua le cubriera por completo, cerraba los ojos y sólo dejaba fuera la parte de la cara necesaria para poder respirar, así podía pasarse media hora, a veces hasta una hora, escuchaba el rumor del agua que cuando él se movía sonaba de alguna manera parecida al sonido del mar y su corazón de fondo, latiendo rítmicamente, como un reloj.
Un día K se dio cuenta de que podía escuchar más cosas, escuchó a sus vecinos haciendo el amor en el piso de abajo (dime cosas, llámame zorra)
Al poco se dio cuenta de que aguzando más el oido podía escuchar más cosas, y escuchó a los vecinos de 2 pisos más abajo que estaban discutiendo, ella lo insultaba, él terminaba golpeándola.
Pasado un tiempo se dio cuenta de que era capaz de escuchar lo que ocurría en el colmado que se encontraba en el bajo de su propio edificio, escuchó nitidamente como el propietario le decía al mozo como hacer para trucar la báscula sin que se notara demasiado.
Cada vez era capaz de escuchar lo que ocurría a más distancia, en el portal de al lado, al final de la calle, el otro barrio… hastan que un día los escuchó a Ellos, le estremeció lo que pudo oír, se levantó de un salto de la bañera y pasó un par de días sin bañarse. Al tercer día volvió a llenar la bañero y los volvió a escuchar. En ese momento Ellos estaban hablando: nos escuchan, aún no sabemos quién pero nos escuchan, no podemos permitirlo.
Al día siguiente cuando volvió del trabajo, K observó que había una furgoneta de Ellos que salió disparada a toda velocidad cuando él se acercó al portal, llegó a casa, dejó el ,aletím en el suelo y se quitó el abrigo, se dirigió al baño sabiendo lo que se encontraría, la bañera había desaparecido, en su lugar había un plato de ducha y una mapara impermeable para que no se saliera el agua.

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