Objetivo: librarme de la (jodía) comida de empresa

Antecedentes: la comida será en un gallego cerca del curro, caro y bueno, en su momento hubo cierta tensión ya que pretendían cobrarnos parte de lo que costara, al final nos la pagaban entera. Lo cierto es que tampoco me hacía mucha gracia que alguien me diera una palmadita en la espalda preguntándome que qué tal había comido como si esta fuera la única comida caliente que hago en el año

Método: fingirme enfermo

Y el caso es que me ha salido de puta madre, llegué y dije, no puedo ir a la comida porque estoy hecho polvo, me duele la cabeza y mi estómago parece una lavadora centrifugando, la cara de hecho polvo destrozado no la ghe tenido que fingoir, la llevaba puesta.

Diagnóstico: resaca asimilable a proceso gripal, malestar general, aliento a cloaca y desarraigo con el planeta tierra.

Anoche fuimos a un asturiano a cenar, “La Burbuja que Ríe” para queienes lo conozcáis, A. venía de allende los mares y ya tenía ganas de verlo, además quedamos con L. (que nos hizo un hueco en su abultada agenda :P) JJ y P (a los cuales veremos 3 días seguidos sin apenas vernos las caras en meses) y una pareja a la que no conocíamos pero eran muy majetes.
Ya se sabe como son estas cosas, después de la sidra, el cabrales como condimento de cualquier cosa y demás, unas copichuelas y entre pitos y flautas a las 2 en casa, además la niña tenía el día conversador y nos pegamos una buena charleta cuando llegamos a casa, o sea que aquí estoy, despegando poco a poco los post-its del monitor e intentando que la cabeza no golpee la mesa.
Esto de la navidad es muy duro.

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