Bueno, que ya está bien de arreglar el mundo… vamos a contar algo de nuestro propio fin de semana.
El jueves llegó Laia, la niña se levó un alegrón de la leche porque es una buena amiga suya, y el finde noi estuvo nada mal., salimos por ahí a cenar, nos agarramos una cogorza bastante impresionante, jugamos al “yo no he hecho esto” y la niña pudo hablar de sus cosas con alguien que no fuera yo.
Quizás el único pero es que hemos hecho demasiado “perring” y tenías que haber salido por ahí de juerga (Kalimotxo way of life), pero nos lo hemos pasado bastante bien :))))

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Bueno, ya está lo he vuelto a hacer, he vuelto a postear por postear, en plan burócrata poniendo un sello con desgana.
Lo que quería con este post era describir el fin de semana, pero algo más que el típico comimos, bebimos, hablamos, hicimos el perro y follamos.
A ver, os pongo en antecedentes, Laia es una amiga de la niña, ya os contará ella lo importante que es para ella y las ganas que tenía de retomar su amistad, es muy guapa y tiene tanto éxito con los hombres como con las mujeres, había estado vivendo en Madrid hace un tiempo y a la niña le hacía mucha ilusión que cuando viniera tuviera alguien como ella en quien apoyarse, la putada fue que rompió con Madrid poco antes de irnos nosotros a vivir juntos y se volvió a BCN.
Esta vez vino a reencontarse con esta ciudad tan digna del amor como del odio.
Lo mejor de su visita fue la noche del sábado, en un alarde de decisión ninguno de los 3 fue capaz de sugerir que podíamos hacer y al final nos quedamos en casa, cayéron 2 botellas de cava, media botella de vodka, martini, baileys… lo divertido es que con el alcohol a la gente se le suelta la lengua, terminas hablando de esos viejos tiempos que uno tiende a idealizar, las locuras (en mi caso las que no hice) y demás, en mi caso salió demasiadas veces un nombre que ya tengo tan olvidado que hace tiempo que no me acuerdo de olvidarlo, prefiero no pensar que he perdido tanto el tiempo con quien no lo mereció.
Madrid, por otra parte está todo lo insufrible que puede estar en Navidad, con sus luces y su cortilandia, es imposible que a nadie le pueda hacer feliz apiñarse con un par de millones de personas para comprar un perfume o una corbata.
Por otra parte, cada vez me produce más morbo hacer el amor conteniéndote, sabiendo que hay alguien más en la casa que te puede oir, mordiéndote los labios, mmmmm, mejor lo dejo.
Bueno, pues eso, que este finde comimos, bebimos, hablamos y follamos, mayormente.

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