Érase una vez, en una república (con perdón) bananera muy, muy lejana, había un jefe de informativos de la televisión pública que fue condenado por falsear la información relativa a una huelga general. Sin embargo este jefe de informativos no fue destituido ni nada, no sólo eso sino que además en la retractación pública que se vio obligado a realizar aprovechó para descojonarse un poco más de los sindicatos.
Y esa lejana república bananera siguió bien y los felices habitantes de la república comieron perdices.

Menos mal que hay cosas que sólo pasan en los cuentos

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