La verdad es que currando el verano es mucho menos verano, si hace calor en la calle pero en poco más se nota. Desde que dejé de ser estudiante que se nota la diferencia.
Antes el verano era igual a vacaciones, eso si que es un verano, 3 o cuatro meses seguidos sin dar ni un palo al agua, tiempo de campings, playas y apartamentos. Tiempos de sandía rebozada en arena, la taja que nos pillamos cuando alquilamos un coche que de 3 días sólo funcionó uno. el arroz incomestible de R. de estar en la playa con la family mirando de reojo a las extranjeras que con tan poco disimulo mostraban sus encantos.
Vacaciones con la familia, con los colegas, viajes locos, muy locos que ahora reuerdo con una sonrisa. También recuerdo el verano pasado, con la niña, quizás las vacaciones más maravillosas de mi vida, otra cosa.
Y los sitios, tantos sitios… recuerdo Benicassim, Baiona, Cádiz, Portonovo, Peñíscola, Sanxenxo, San Juán,Moscú, San Petersburgo, La Línea, Javea, Moraira, Valencia, Burriana, L’Ametlla de Mar, Sant Feliu de Guixols, Girona, Torremolinos, Santander, Menorca, Eivissa, Málaga, Sevilla, Granada y muchos sitios que en estos momentos no acuden a mi mente.
Así como las Navidades suelen ser unas fiestas que me resultan bastante neutras, echo la vista atrás, recuerdo los veranos que he vivido y se me pone una sonrisa en la cara.
Este año seremos discretos ya que la economía no nos permite grandes excesos, pero intentaremos que los recuerdos que nos traiga sigan poniéndonos sonrisas, y veremos el mar, que tanto echamos de menos

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