Esta mañana, tras un sueño intranquilo me desperté convertido en un monstruoso molusco. Miré hacia abajo, y comprobé que mi ya bastante hinchada tripa había adquirido un color anaranjado nada tranquilizador.
Intenté incorporarme, pero la carencia de piernas me lo dificultó, pude comprobar que sobre mi espalda se había formado una especie de caparazón negro, muy duro.
Al final pude levantarme, como cada mañana y me dirigí al espejo, a ver si la pesadilla que había sufrido había dejado marcas sobre mi cara en forma de ojeras. Y todo yo era una ojera, una gigantesca ojera de color naranja. Me había convertido en un mejillón!!!!!!!
Ahora que hago? la niña aún no se ha enterado, afortunadamente, mi trabajo peligra ya que no me veo mucho futuro como ingeniero bivalvo.
Me he estadop replanteando mi vida, no sé quizás debería de cambiar de aires, ahora en la costa no me faltarían oportunidades, en alguna paella o en algún coctel de marisco.
Ayyy, que dura la vida de un gasterópodo, me voy a dar una vuelta, no sé si que ponerme, si al vapor, a la vinagreta o con bechamel.
Archivo Mensual para Julio, 2003
El fantasma que se paseaba a veces por mis no-sueños volvió anoche, bueno, en realidad también me había visitado el lunes.
Supongo que no será esa sensación extraña y nerviosa de otros tiempos y la causa puede ser un fiin de semana en que he dormido demasiaado, mezclado con una sobredosis de café y el calor.
Es cierto que hubo una época en que me costaba horrores el quedarme dormido y alguna que otra vez habré ido al trabajo tras una noche en vela, pero he olvidado muchas cosas de esa época, entre ellas esa maldita costumbre.
Llega el momento en que la niña, como cada noche dice”voy a leer un rato” yo como cada noche bostezo, me giro y cierro los ojos, entonces es cuando estoy cansado, pero se me abren ojos como bombillas, oh, oh, mal rollo, me giro, miro a la niña, déjala está leyendo, en la tele no hay nada, echo una partida a un juego absurdo, me entra la modorra, si, parece que ya caigo, falsa alarme, jo, me vuelvoa dar la vuelta, que guapa que está la tía, jo, otra partidita, termina el libro, ven aquí, qué te pasa? nada, que no puedo dormir, me pide que la abrace (porque ella es muy lista y sabe que es mejor un “abrázame” que un patético “te puedo abrazar?”) Le cuento que el capítulo de de “a 2 metros bajo tierra” me ha tocado, en algunos aspectos demasiado real y en otros parecido a una película de ciencia ficción, hablamos, volvemos a darle la vuelta a nuestros estómagos, como si fueran calcetines y vuelvo a sorprenderme de esta niña, capaz de escuchar cuando toca escuchar, capaz de llenar de palabras los silencios incómodos, sé que a su lado no tengo asegurado que todo va a ir bien, pero que superaremos lo que venga. Es increíble que sea tan joven.
SIn saber como me quedo dormido, de repente, sin siquiera tiempo para mirar el reloj, pero es muy tarde.
Buenas noches
a publicar el link a lo que nos cuenta Emilio
http://www.glosas.net/glosas/archives/000362.htm
Plas plas plas
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