Anoche en un programa de televisión vimos una imagen muy curiosa (está bien, lo diré, era Crónicas Marcianas, ejem, mi credibilidad por los suelos)
Se trataba de una escena de la Semana Santa sevillana, a mí la verdad siempre me ha resultado muy curiosa la manera de vivir la semana santa en Sevilla, casi de una manera pagana en plan hinchada de fútbol, repitiendo muchas veces: “esto es lo más grande del mundo”, con sus nazarenos que a mí no dejan de recordarme a miembros del Ku Klux Klan, sus pasos de alto contenido Kitsch…
El caso es que anoche se vio como la duquesa de Alba se preparaba para dar el aviso a los costaleros de no sé que cofradía de que debían levantar el paso y comenzar a andar, pero estos ni se inmutaron y se quedaron quietos.
El acontecimiento admite distintas interpretaciones, yo me quise quedar con aquella en que lo que se priodujo fue una reacción de orgullo de la clase llana frente a la nobleza acartonada que represenmta la duquesa de Alba. Tiene gracia, pero en pleno siglo XXI las cosas a veces no funcionan de manera muy distinta a como lo hacían a finales del XIX.
Luego resultó que el problema fue que el presidente de la cofradía había escrito un libro, financiado por la casa de Alba, y se había quedado con todos los beneficios del mismo, o sea que un webo orgullo de clase, puro dinero, como casi siempre…

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